martes, 2 de septiembre de 2014

El enrevesado y frustrante mundo de las actualizaciones

Como ya sabéis, TransCreat lleva ya dos meses en marcha y la verdad es que no nos podemos quejar aunque, como ocurre siempre con cualquier proyecto que comienza, ahora metemos horas como locas aunque en agosto también tuvimos tiempo para darnos algún baño que otro en la piscina entre traducciones y revisiones ;)

Durante estos dos meses, una de las tareas más frecuentes que hemos recibido ha sido la traducción de actualizaciones de manuales de instrumental médico, medicamentos, etc. Como son actualizaciones, existen traducciones anteriores del manual que se supone que debes seguir, memorias de traducción y glosarios oficiales de los clientes. En principio, esto suena muy sencillo, ya que si la memoria de traducción está completa y bien revisada, debería ser un trabajo de “coser y cantar”. Sin embargo, la realidad no puede estar más alejada. Normalmente, ha “metido mano” tanta gente que la memoria tiene múltiples versiones para una misma frase y, además, estas versiones no coinciden con el glosario y, en muchos casos, tampoco con tu sentido común. Esto te genera muchas dudas que, a menudo, ni siquiera tu cliente o la agencia para la que trabajes te sabrá responder. ¿Te fijas en la memoria, haces caso al glosario, lo traduces como dicta tu razonamiento?

Por nuestra experiencia de estos dos últimos meses, generalmente, te pedirán que te bases en las traducciones ya existentes y que seas lo más fiel posible a ellas. El problema se plantea cuando ves que esas traducciones están llenas de incoherencias y contienen muchos errores de traducción. ¿Entonces qué puedes hacer? Por desgracia, poco porque por mucho que tú quieras proporcionar una buena traducción y corregir los fallos que encontraste en las versiones anteriores, es probable que nadie quiera asumir los errores que se cometieron en primer lugar (en especial, en el caso de que trabajes con intermediarios) y te pidan que, aunque no te guste, mantengas las traducciones originales y sigas su línea en la actualización.
Hace poco me devolvieron la actualización de un manual en la que me corregían los títulos y me decían que mantuviera los de la primera versión, pero es que el traductor de la primera versión había echado a volar su imaginación y muchos títulos no se correspondían con el original o usaban una terminología distinta a la que se usaba en el apartado que encabezaban. Cualquier justificación fue en vano y al final, como el cliente lo quería así, me tocó mantener los títulos originales “por una cuestión de homogeneidad con el anterior manual”. Entiendo el argumento, pero considero que más vale corregir los errores tarde que nunca. No obstante, es un círculo vicioso en el que nadie quiere asumir la responsabilidad.

No es de extrañar que la gente se queje de las traducciones de los manuales. Lo malo es que esto daña a la figura del traductor, ya que se pone en entredicho su trabajo cuando en realidad puede que simplemente esté siguiendo órdenes como cualquier trabajador.


Con esto, tan solo quiero que adquiramos un poco de conciencia de que, a veces, la calidad de un traductor viene determinada por muchos factores externos ajenos a él. Ahora me diréis que siempre se puede decir que no, pero esa no es siempre la realidad.

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